Crónica de Brad Mehldau Trio. Madrid, Teatro Lara. 17 de marzo de 2014

Brad Mehldau Trio

22 de abril de 2014

Texto: Luis Miguel Flores.

Una joya para abrir los 7 conciertos madrileños del VII Ciclo 1906 Jazz: Brad Mehldau Trio. Recalco lo de trío: su fidelísimo contrabajista (más de 20 años de complicidad) Larry Grenadier y el batería Jeff Ballard (casi diez años ya con Mehldau) no solo son el perfecto contrapunto, apoyo y acompañamiento para el pianista, sino una de las más sólidas e inventivas secciones de ritmo del jazz actual.

El ataque sónico a un Teatro Lara lleno a rebosar -y entregado, más de incondicionales que de curiosos- empieza clasicote. El trío juega una mano elegante… sin enseñar las cartas. Hay que ir desenfundando la artillería poco a poco ¿O no? Brasil irrumpe sin llamar a través de Cole Porter: “I Concentrate On You”. Ballard ataca la batería con las manos desnudas y nos deja atónitos; pero entonces, además, aparece la insólita izquierda de Mehldau. Con esa siniestra de oro se inventa el solo mientras la derecha se afana en los acordes. KO.

No nos hemos recuperado aún y ya están escalando una cumbre “bebop”: ese inolvidable “Crazeology” congelado en el tiempo por el quinteto de Charlie Parker con Miles Davis. Al lío pues y sin frenos, con Grenadier agazapado sobre su instrumento, incansable en busca del agudo perfecto. Mehldau deja cancha, se calla… y ahora sin previo aviso dispara una derecha que suena a dos. O tres.

De ahí a un tema propio, “Ten Tune” ¿Alguien dijo versatilidad? Por si acaso Grenadier desenfunda el arco y de repente a mí me suena el conjunto a esos tangos sinfónicos de Astor Piazzolla: hasta me imagino el bandoneón. Olvídense de las manos ya: ni derecha ni izquierda; Mehldau las alterna para que fluyan como una sola. Es ambidextro. Y punto. Se para el tango para que Brad nos regale una de esas sonatas románticas, del 19, que tanto le gustan. Y cierra entrando en el 20 a lomos de… ¿Gershwin? Madre mía ¿qué hacemos después? Lo mejor, un falso “standard”. El trío sorprende llevándose “My Valentine” -el temazo que McCartney escribió y camufló en su disco de versiones de hace un par de años- al blues. Minutos de pura belleza para acabar. De momento.

Hay ovación. Y bises. Doble ración romántica con conexión Sinatra. Frankie bordó “Falling In Love” y, sobre todo, “Young At Heart“. El trío de Mehldau viaja a la primera y, una vez allí, disfruta de las vistas -un buen rato- con la segunda. Puro impresionismo. Después, mutis. Y el público -lógico- reclama a los músicos otra vez. Un último cartucho disparado en forma de cuenta atrás: la nerviosa “Countdown” de John Coltrane. Mención de honor a un solo extremadamente físico del batería Ballard. Y a la cabalgada de Mehldau. Finalmente, los otros dos se unen, galopan… y corren libres hacia la salida.

En términos “mehldaunianos” el concierto fue tirando a conservador. Incluso farragoso en ciertas ocasiones. Y aún así, ganamos todos. Porque su piano -y sus compinches- nos han vuelto a contar más o menos lo mismo de siempre. Hay muchas músicas: rock, jazz, pop, bossa, tango, clásica… pero todas están en esta. En la de Brad: LA MÚSICA.

Setlist (Gracias, Jeff):

Untitled
I Concentrate On You
Crazeology
Ten Tune
My Valentine
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Falling In Love With Love / Young At Heart
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Countdown