Crónica de Antonio Serrano. Café Berlín, Madrid. 16 de abril de 2015. VIII Ciclo 1906 de Jazz.

Concierto Antonio Serrano. Café Berlín. VIII CIiclo 1906 de Jazz. Foto: Jaime Massieu

17 de abril de 2015

Texto: Luis Miguel Flores
Fotografía: Jaime Massieu

No lo llamen concierto, llámenlo espectáculo. En la puesta en escena de ‘Harmonious’, Antonio Serrano –lo dice él mismo, en la entrevista que le pudimos hacer– es una mezcla de músico, mago y cómico. Humor, ingenio, armónicas de mil tamaños, un sintetizador y dos pedales de efectos son los mimbres de este show, la banda sonora de una vida en la que -claro- hay mucho más que música. Nosotros acudimos al despliegue de este cuento sonoro como si fuéramos niños: con los ojos muy abiertos, fascinados, divertidos, arrebatados… los oídos felices. Pasen y vean.

Lo primero es sentar las bases. Antonio Serrano empieza soplando una versión arrebatadora de “I Got Rhythm”: sobre el escenario, entre la gente, con y sin micrófono. Vaya si tiene ritmo. Lo siguiente es presentarse con un chiste sobre la propia pronunciación de “Harmonious”: “En España la gente se ríe de ti si hablas bien inglés. Yo tuve la suerte -o la desgracia- de aprender a hablarlo bien en el colegio y luego tuve que aprender a hablarlo mal”. Y el sumario: “Hago lo que me da la gana y toco lo que se me pasa por la cabeza.”

Dicho y hecho, decide tocar con una mano la armónica y con la otra el teclado en una deliciosa versión del “Summertime” de Gershwin. El público, ya en el bolsillo. Después “tengo que presentar a mis cacharros” porque si no “la gente me dice que está todo grabado”. Explica el funcionamiento de sus pedales de loops:si lo pisas una vez, graba; si lo vuelves a pisar reproduce lo que has grabado… reproduce lo que has grabado… reproduce lo que has grabado…

Tiempo para un par de blues: en “El trenet”, sopla y habla como una locomotora a través de su armónica; en el de Sonny Boy Williamson se lanza a cantar y a tocar al teclado. Más viajes: “East & West” acaba en Galicia y la armónica de Serrano se convierte en gaita. No faltan dos temas (“Antonia y “Better Days Ahead”) del guitarrista Pat Metheny porque parecen melodías pensadas para armónica aunque se toquen con sintetizador. Al principio no debía tener presupuesto para armónicas. Con los años acabó grabando un disco con Toots Thielemans y otro con Gregoire Maret. Estoy esperando a que me llame a mí. No sé por qué le hago tanta publicidad…”

Y de repente urge tocar un “Cumpleaños feliz”, “para mi amigo Juan Carlos”. Pero sobre todo, llegar a la raíz de “Harmonious”. Cuenta Serrano que intentaba aprenderse, sin suerte, unos estudios de Chopin. Como eran tan difíciles decidió “ir quitando notas” hasta que apareció “una melodía oculta, tan sencilla que la podía tocar con armónica y piano a la vez. Y como ya no se parecía a la de Chopin decidí que ya era mía”. Sorpresa: cuando interpreta estos “Estudios para armónica cromática” casi podemos ver al propio Chopin bailando un apretado tango con Astor Piazzolla.

Otra composición propia: “Lisa’s Nails” está dedicada a su novia y es “un blues alegre como ella que, por cierto, venderá los discos tras la actuación”. Serrano se suelta con los pedales, construyendo capas y capas de ritmos, teclado y armónica. Espectacular. Enormes aplausos. Para el bis, el armonicista nos cautiva con un “What a Wonderful World” que incluye guiño final a la voz de Louis Armstrong. Así acaba este viaje. Y nosotros acabamos -lo dicho- sonrientes, con ojos y oídos bien abiertos.