El otro lado de… Louis Armstrong

El Otro Lado de Louis Armstrong

4 de agosto de 2014

Texto: Luis Miguel Flores

Louis Armstrong. Icono del siglo XX, mucho más allá del propio jazz. Si Miles Davis es el artista de jazz por excelencia, quizá Louis Armstrong es el gran personaje. Con Davis comparte carisma a raudales: en su voz, en su trompeta, en su presencia escénica, en su humor… y en muchas de sus actitudes extramusicales. De las que queremos hablar siempre en El Otro Lado de… para conocer algo más sobre los músicos que nos apasionan.

Ni el propio Louis Armstrong recordaba bien su fecha de nacimiento. O no quería. Siempre dijo que el 4 de julio de 1900. Fiesta nacional y primer año del nuevo siglo. Ahí es nada. En realidad -y esto no se descubrió hasta mediados de los 80- fue el 4 de agosto de 1901. Abandonado por su padre, de pequeño se tuvo que ganar la vida como pudo en su Nueva Orleans natal, para evitar que su madre se dedicara a la prostitución.

Con 11 años ya estaba cantando en la calle… y metiéndose en líos con la justicia. De hecho, se soltó con la trompeta en la banda de la New Orleans Home for Colored Waifs, algo así como un orfanato para jóvenes negros y descarriados. A los 13, su forma de tocar ya llamaba la atención en el mundillo musical de Nueva Orleans.

Varios son los posibles orígenes de sus motes. Satchmo y Satch vienen de Satchelmouth (literalmente, boca de cartera o monedero) y la teoría más extendida apunta a su niñez, cuando supuestamente guardaba las monedas que ganaba bailando en la calle en sus famosos mofletes. En sus primeros años como artista también se le conoció como Dippermouth (boca de cucharón) por su forma de colocar los labios y los mofletes al tocar. Incluso se dice que la canción “Dippermouth Blues” no la compuso Joe King Oliver sino el propio Armstrong “por alusiones”. Por último, el mote de Pops vendría de la mala memoria de Louis con los nombres, lo que le hacía llamar “Pops” (que podríamos traducir como una especie de Papi) a todo el mundo. Y al final… se lo acabaron llamando a él.

Louis Armstrong se casó por primera vez en 1918, a los 17 años. Y adoptó un niño de 3 años, Clarence Armstrong. Su único hijo, y eso que se casó en otras tres ocasiones. En diciembre de 2012, una tal Sharon Preston-Folta, dijo ser su hija, nacida de una relación con una bailarina del Cotton Club en los 50.

Gran amante de la comida -especialmente de la comida Cajun de su querida Nueva Orleans– Louis siempre mostró una gran preocupación por su salud y sus evacuaciones. Para controlar el peso, hizo uso intensivo de laxantes. Y ejerció de propagandista acérrimo de sus virtudes, sobre todo cuando descubrió su remedio favorito: Swiss Kriss. Llegó a repartir paquetitos del mismo a sus amigos y conocidos, incluidos miembros de la Familia Real británica, según parece; y a imprimir unas tarjetas en las que se le veía sentado en un water a través de una mirilla con el lema “Satch dice: déjalo todo detrás de ti” para repartir entre sus amigos. Incluso en los diarios que escribió incansablemente durante sus giras describía la frecuencia y grado de satisfacción de sus visitas al inodoro. Muy escatológico todo.

Louis Armstrong falleció el 6 de julio de 1971 de un ataque de corazón mientras dormía. Entre los que portaron su féretro en el entierro, Bing Crosby, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Count Basie o Frank Sinatra. Historia pura del jazz. Como la que él mismo había escrito.