La Negra y una explosión de colores en Interpretaciones Personales 1906

La Negra

6 de octubre de 2016

Texto: Bruno Corrales
Fotografías: Lechuck Studio

El mes de octubre arrancaba en Madrid con un regalo para los sentidos. Pasaban las diez de la noche del miércoles cuando la banda dirigida por el guitarrista y productor Juan Fernández Panky cogía posiciones sobre el escenario del Teatro Lara, preparando el terreno para la gran protagonista. Así, aparecía con fuerza ante nosotros Amparo Valasco. O mejor dicho, La Negra, el alter ego de una alicantina que conjuga con pasmosa facilidad géneros tan en principio dispares como el flamenco, el jazz o la bossa nova en clave pop. De marcada personalidad, fuerza y pasión. No hace falta ser muy ducho en ninguno de estos estilos para disfrutar de algo hecho con tanto cercanía y calidez.

La Negra y Juan Fernández Panky

En consonancia con una trayectoria reposada, La Negra venía a enseñarnos las canciones de su ya tercer disco desde que se presentase en sociedad con un álbum homónimo promovido por Javier Limón, hace ahora exactamente una década. La noche suponía por lo tanto el punto de partida de una nueva etapa, la etapa de “Colores”, y aún reconociendo no ser una persona de muchas palabras sobre el escenario, Amparo no podía sino subrayar la importancia de la velada en el Lara. Una timidez cuando la música no suena que suele corresponderse con una verdadera transformación entre notas. Y este era el caso. Los “olés” no se hacían esperar por parte del público, arropando y devolviendo calidez a una banda que regalaba canciones deliciosas como “Yukelé” o “Como el agua”.

La Negra

La Negra y jorge Pardo

La ocasión lo merecía, y hasta en dos ocasiones salía a escena un invitado que subía el caché de la noche con su sola presencia. Un clásico de nuestro jazz y del mestizaje como Jorge Pardo, acompañando a La Negra en perfecta sintonía en temas como “Preciso Me Encontrar”, en el que dibujaba melodías con su flauta travesera.

La Negra

‘Llegado el momento de la última hoja en blanco’. Con los sentidos versos de “Costurera”, canción que abría su anterior disco, el concierto iba llegando poco a poco a su fin. De esas veces que es una pena, con el público sumergido en una cálida atmósfera. Y cuando parecía que no habría bises y comenzábamos a enfilar el camino a casa, la banda nos regalaba “Inevitable” como perfecto broche de oro para la noche.