Lecturas de Jazz perfectas para el verano

John Coltrane portada de A Love Supreme

24 de julio de 2014

Texto: Luis Miguel Flores

Aunque Frank Zappa (o el cómico Martin Mull, o Elvis Costello o Laurie Anderson o el mismísimo Thelonius Monk según distintas fuentes) dijera aquello de que “escribir sobre música es bailar sobre arquitectura”, haremos -nunca mejor dicho- “oídos sordos” para sugerir un puñado de lecturas de jazz perfectas para el verano. Lecturas sugerentes para ejercitar y abrir mentes y oídos. Empezando por el mismísimo Julio Cortázar (mítico apasionado, experto y crítico del jazz), pasando por las (pocas) palabras que legó John Coltrane y llegando a descubrir qué es eso del “canon del jazz”.

Jazzuela

Lo de Cortázar tiene que ir mucho más allá de “bailar sobre arquitectura”. El jazz en su literatura es un personaje más. Especialmente en su obra maestra, “Rayuela”. Siempre es bueno y hasta necesario recomendar su lectura (ordenada o desordenada), pero cuando uno ya la ha leído (e incluso sin leerla), puede acudir a “Jazzuela”, de Pilar Peyrats Lasuén, editada por Corre la Voz. Con el subtítulo de “El jazz en Rayuela, la novela de Julio Cortázar” se trata, ni más ni menos, de eso: un análisis pormenorizado del cómo, el dónde y el por qué “suena” esa música en las páginas y escenarios de “Rayuela”; incluyendo las letras de los temas, biografías de los artistas que los interpretan e incluso un CD que recoge la música. Experiencia completa.

El perseguidor

También aparecía recientemente una preciosa edición de su magnífico relato largo (o novela breve) “El perseguidor” (Libros del zorro rojo) con ilustraciones en exquisito y muy adecuado tono negro del argentino José Muñoz, conocido sobre todo por dibujar “El eternauta”. Ilustraciones de tinta negra sobre fondo blanco que describen a la perfección las luces y las sombras de Johnny Carter, ese saxofonista que a su vez dibujó Julio Cortázar con los trazos ágiles y angulares de be-bop, inspirado por la figura -y la música, claro- de Bird, de Charlie Parker, ese Ch. P. al que Cortázar dedica “El perseguidor” In Memoriam.

Conversaciones con John Coltrane

Otra de nuestras lecturas de jazz perfectas para el verano es el pequeño, delicioso y breve -pero con enjundia- “My Favorite Things: Conversaciones con John Coltrane”, editado aquí hace un par de años por Alpha Decay. Recoge 3 de las pocas entrevistas que concedió un John Coltrane acostumbrado a expresarse con su música pero no muy dispuesto a hablar sobre ella. La lectura de estas entrevistas con Michel Delorme (completadas con una emocionada carta de Coltrane al periodista y músico Don DeMichael) puede ayudar a acercarse más a su música o a su carácter reflexivo, pero en el fondo retrata sobre todo la perplejidad del propio Trane ante su arte: “No estoy seguro de lo que busco, sólo sé que será algo que no se ha tocado nunca antes. No sé cómo será, solo sé que tendré esa sensación cuando lo descubra”. Amén.

El canon del jazz

Y por último, “El canon del jazz: los 250 temas imprescindibles” escrito por Ted Gioia y editado por Turner Noema. Un pormenorizado análisis de los clásicos más clásicos o estándares del jazz. Temas inmortales que han conocido decenas o centenares de versiones, el repertorio imprescindible del jazz. Un libro exhaustivo (680 páginas) lleno de detalles y anécdotas: las razones tras cada tema, sus compositores e intérpretes, las mejores versiones… Obra de referencia para estudiosos que ofrece al neófito la ventaja de poder ser leída a tragos cortos, canción a canción, mientras se degusta el tema en cuestión disfrutando de este verano… e incluso de las vacaciones.