Noa Lur, elegancia y complicidad en clave jazz

Concierto de Noa Lur

11 de octubre de 2016

Texto y Fotografías: Bruno Corrales

En géneros como el jazz, es reconfortante ver cómo surgen nuevos talentos, y más aún comprobar que se ganan la confianza y el aprecio de público, promotores y sellos discográficos, en una época en la que el riesgo y la apuesta real por jóvenes valores brilla por su ausencia. Uno de los grandes ejemplos en ese sentido es el de Noa Lur, que anoche y bajo el acogedor marco del Teatro Lara presentaba el que ya es su segundo disco, “Troublemaker”.

Concierto de Noa Lur


Gran entrada y expectación si tenemos en cuenta que era lunes. La bilbaína salía al escenario acompañada por una gran banda, polivalente y mutante ante lo que solicitase cada canción a lo largo de la noche, con un increíble Rafael Águila al saxo y flauta o el incomparable Moises P. Sánchez, también arreglista del disco, fijo al piano. No tardaría Noa Lur en rendir precisamente tributo a sus compañeros: “lo que más me gusta de este disco es que está hecho entre amigos”, afirmaba, justo antes de sorprendernos sentada en el borde del escenario con unos ejercicios y juegos vocales de otro nivel.

La cantante buscaba y encontraba entre canciones esa difícil complicidad con el público, encantado una noche de lunes de formar parte de tal acogedora velada. Noa desplegaba su elegancia y fuerza en temas como “Mind Blow”, “The Dream”, con verdaderos malabarismos de parte de Moises P. Sánchez, o “I’ll remember”, en una versión con vuelta de tuerca incluida respecto a la original. Y es que cada canción era muchas canciones al mismo tiempo, haciendo habitual lo imprevisible.

Concierto de Noa Lur
Sin darnos cuenta, la noche iba a tocando a su fin cuando la invitada de la noche saltaba al escenario. La violinista Maureen Choi, que embelesaba a la propia Noa Lur con las primeras notas de “Badakit”, canción que daba título a su primer disco. Una noche especial en la que, además, ¡celebraba su cumpleaños! Así, el público le felicitaba y cantaba como forma de pedir más, y ella respondía con la bailable “Brooklyn C16” poniendo fin a un concierto con muchas razones para ser recordado.