Reseña. Jamie Cullum: Interlude. Entre dos aguas.

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14 de octubre de 2014

Texto: Luis Miguel Flores

En estos tiempos (felizmente) confusos en los que David Bowie se apunta al jazz y Diana Krall se descuelga con un disco de versiones de pop, Jamie Cullum decide mantener un pie en cada orilla por lo que pudiera pasar, aunque se empeñe en decir que este es un disco “solo de jazz”. El caso es que el nuevo álbum de Jamie Cullum: Interlude, no incluye ni un solo tema original del crooner inglés, y a la vez la elección de las versiones no es en absoluto obvia. El espíritu general es de reverencia a los originales, lo que le lleva a un exceso de clasicismo que roza lo conservador. Pero a veces Jamie se suelta, le pierde ese excesivo respeto al material original… y nos gana.

Para entender bien el álbum, quizá sea necesario saber que Cullum tiene desde hace unos años un programa radiofónico de jazz en la BBC: ‘Interlude’ es una celebración de mi programa de radio. Gracias a él he contactado con algunos de los músicos más talentosos de la escena de jazz. Esta es una colaboración con ellos. Grabada a la manera tradicional: en directo, en un estudio grande, en cinta analógica y con tomas únicas”. Entre esos músicos, el propio productor de “Interlude”, Nostalgia 77 (Ben Lamdin) y otras jóvenes realidades del jazz británico como su contrabajista Riaan Vosloo, Ross Stanley (piano), James Allsop (saxo) o Tim Charles (batería), que forman la base sonora del álbum.

Pues bien: esa celebración juega a veces en su contra. Y por eso se antojan planas las lecturas de “Sack O’ Woe”, “Don’t You Know” o el propio tema titular, original de Dizzy Gillespie con la voz de Sarah Vaughan. Aunque en otros casos, como con el swing irresistible de ese “Walkin'” muy a lo Nat King Cole, da en el clavo. Los duetos funcionan, sin duda. Belleza pura en “Good Morning Heartache” a dúo con Laura Mvula, la gran revelación del soul británico. Quizá el momento más bonito del álbum para una canción que inmortalizó Billie Holiday. Y mucha química vocal con Gregory Porter en ese “Don’t Let Me Be Misunderstood” que antes grabaron Nina Simone o The Animals. Importante: Gregory y Laura sonaron en su programa de radio antes que en ningún otro sitio.

Nuevo disco de Jamie Cullum: InterludeSe elevan por encima de los demás un par de canciones tan valientes como distintas entre sí, que verdaderamente marcan la diferencia en el disco. La primera es “The Seer’s Tower” (original de un Sufjan Stevens en estado de gracia, de su álbum “Come On Feel The Illinoise”), que nos muestra a Jamie Cullum en su mejor registro vocal, envuelto en cuerdas entre juguetonas y chirriantes y -ahí está la sorpresa- con el riff de “Ballad Of Hollis Brown” de Bob Dylan vía Nina Simone como pilar sonoro ¿Que si funciona? Arrasa.

La segunda, “Out Of This World” de Johnny Mercer. Tema que elevaron a la gloria las versiones de Ella Fitzgerald y John Coltrane en las que Cullum se ha inspirado. Y de este último -oh, maravilla- adopta sus sheets of sound (láminas o cortinas de sonido sería una traducción descriptiva) encarnadas en dos jóvenes-aunque-sobradamente-preparados músicos británicos; el saxofonista James Allsop y el pianista Ross Stanley se descuelgan con solos, que, en efecto, rozan eso de estar “fuera de este mundo”.

Bien por Jamie.