Tarque y Stivel, alquimistas de lo infalible

Concierto Alejo Stivel y Carlos Tarque en Auditorio do Mar de Vigo. 23 de diciembre de 2015

24 de diciembre de 2015

Texto y fotografías: Javier Fraiz

Hay una máxima en el periodismo que Chesterton acuñó como nadie. “Se trata de decir que el señor Jones ha muerto a gente que no sabía que existiera el tal señor Jones”. ¿En qué consiste una buena canción? En conmover y desarbolarte sin lugar a explicaciones. Ese estribillo que lanza un fogonazo a la piel. El ritmo que propulsa de la silla al más indolente. Podrá amarillear el tiempo, tal vez te abrumen las flaquezas, pero el tema que te cautiva siempre reaparece y funciona, así pasen las décadas. Tenían clara la idea Alejo Stivel y Carlos Tarque para su primer concierto juntos. El repertorio iba a ser “infalible”, afirmaron en la presentación. Se sorprendió hasta el alcalde, a su lado en la foto.

Los artífices de dos de las bandas más grandes del rock español, cada una en su era, extrajeron del baúl sus hitos principales. Pero la noche especial dio para más, en vísperas de Nochebuena, “que es como un sábado”, dedujo el compositor y productor argentino ante tanta agitación y mientras algún nostálgico ya salivaba con las primeras concesiones de Tequila (“Quiero besarte” y “Que el tiempo no te cambie”) tras una apertura tirando de clásico de la música española, el “Hoy puede ser un gran día”, de Joan Manuel Serrat.

Concierto Alejo Stivel y Carlos Tarque en Auditorio do Mar de Vigo. 23 de diciembre de 2015

Se había caldeado el ambiente y Stivel pidió la primera ovación para su acompañante. “Es la mejor voz del rock and roll en español”, y todos sabíamos que aparecería Carlos Tarque. El murciano se estrenó en Vigo con ese género, precisamente, barnizado de americana y toque sureño. “R’n’R en la plaza del pueblo”, en su textura, fue uno de los grandes momentos del concierto.

Los dos amigos eligieron la ciudad olívica para su primer concierto unidos. El formato acústico, íntimo y hospitalario, reforzado por las guitarras de Santi Guillén y Julián Kanewsky, no estuvo exento de energía. El público congregado en el Auditorio do Mar, unas 400 personas de varias generaciones, ya tiene asegurada una Navidad con regalos: versiones auténticas y emocionales de obras maestras de Sinatra (“That’s Life”), Burning (“Qué hace una chica como tú en un sitio como este”), The Beatles (“I’m only sleeping”) o los Rolling Stones (“Dead Flowers”) acompañaron al cancionero que ha forjado la carrera de ambos artistas.

Concierto Alejo Stivel y Carlos Tarque en Auditorio do Mar de Vigo. 23 de diciembre de 2015

“Hay química, somos una pareja bien avenida”, dijo Carlos Tarque el día antes del concierto, dejando la puerta abierta a un proyecto futuro entre los dos. Ya sobre las tablas, hubo incluso cachondeo: “Oístes (sic), Vigo, no me decepcionéis tíos”, bromeó el líder de M-Clan, imitando el acento gallego para granjearse más aplausos del auditorio. Fueron todos suyos cuando, en los momentos finales, hilvanó el cierre de “Maggie despierta” con el pasaje central del “Te quiero igual” de Calamaro.

Parecía insuperable la cima pero Vigo, entregado, pidió más para disfrutar, casi como en una noche de verano, a resguardo de una jornada atlántica, lluviosa y plomiza. El vocalista de Tequila y el líder de M-Clan reservaron para el final dos de las delicatessen de sus bandas: “Salta”, una invitación a la euforia, y la canción de “Carolina”, aquel amor primerizo que tantos comprendimos.

Concierto Alejo Stivel y Carlos Tarque en Auditorio do Mar de Vigo. 23 de diciembre de 2015

Pero el concierto, entonces, se abrió para el culmen final, solícito. Se arrancaron con el tono gamberro de “Necesito un Trago”, de Tequila, y cerraron el acústico con una soberbia versión de “That’s Life”, de Frank Sinatra. Cuando ya parecía medido, ocurrió algo similar a aquella frase atribuida a Orson Welles, en la efusión de la barra: “Pide una, porque con media botella siempre te quedas corto de un vaso”. Dieciocho canciones animaron a Tarque y Stivel a beber y elogiar cada 1906, y a poner en práctica una reciente de Yosi, de Los Suaves: “Hay que dejarse de rollos: el rock and roll es escribir una canción como si fuera la primera y cantarla como si fuera la última”.